Por: Natalia Brito

 

“El sistema de gobierno más perfecto es el

que produce mayor suma de seguridad social”.

 Simón Bolívar.

 

Mientras organismos internacionales de salud como la OMS, recomiendan que el gasto en salud sea alrededor del 8% del PIB, en nuestro país el presupuesto aprobado por el Congreso de la Unión para el año 2003 es austero, con una reducción sensible en salud. Así el gobierno mexicano, por gestión de su Secretario de Hacienda Gil Díaz, demuestra que sigue cumpliendo con las exigencias de los inversionistas nacionales y extranjeros especializados en salud, instrumentando recortes presupuestales en instituciones de la seguridad social como el IMSS y la SSA entre otras.

Mucho han hablado funcionarios del ramo de la crisis y descapitalización por la que atraviesa el sistema de salud pública, así como la tan sonada ineficacia de los servicios, pero el objetivo del gobierno es implementar las políticas dictadas por el Banco Mundial (BM) que recomienda, entre otras acciones, permitir la participación de la iniciativa privada en los servicios de salud, sugiere privatizar en primera instancia, los servicios de limpieza, abasto y seguridad; y en una fase posterior, la atención médica.

Planteando, como una de las opciones, que los particulares se incorporen a la prestación de servicios médicos, lo que consiste en establecer un modelo de concesión (subrogación), de modo que algunas actividades clínicas pudieran otorgarse a los pacientes en “instituciones privadas de alta calidad”. Para esto se tienen que incluir por lo menos tres objetivos: Lograr el acceso universal a los servicios médicos; terminar con la fragmentación de las instituciones e impulsar la participación de la iniciativa privada en el sector.

Como vemos, el BM propone establecer más reformas al sistema de salud para seguir engordando a empresas y capitales privados, no para mejorar nuestro sistema de seguridad social, ni la infraestructura hospitalaria. El gobierno foxista solo viene alineándose a los mandatos de organismos como el FMI y la BM, devastando nuestras instituciones de salud, para así justificar a la larga su privatización, hoy es conocido que su administración encargó a la empresa JB Consulting, un proyecto para evaluar la viabilidad de la privatización de los servicios públicos de salud mediante un esquema denominado “subsidios a la demanda”. Otra de las “medidas certeras” para “sacar a flote” al sector salud.

Según Julio Frenk, Secretario de Salud, el seguro popular, es un sistema de prepago para poder acceder a los servicios de médicos.

Actualmente ha entrado al Senado una iniciativa impulsada por Julio Frenk y Fauzi Hamdan, para reformar La ley General de Salud, pretenden con ello legalizar el Seguro Popular y “garantizar” que la protección social en salud sea entendida como los servicios esenciales, esto es, un paquete básico de salud; preventivos dotados de magra capacidad curativa.

La iniciativa Frenk-Hamdan, va en detrimento de la salud de la mayoría de la población, contraviene la Carta Magna y atenta contra los derechos de los pacientes y médicos como ya lo manifestó La Asamblea del Colegio Médico de México.

Mientras Fox maneja su campaña a favor de los avances del Seguro Popular, para los profesionales de la medicina ha resultado un fracaso en los cinco estados en los que arrancó como programa piloto. Además, en la iniciativa que Santiago Levy manda al Congreso de la Unión, plantea como probables líneas de reforma las siguientes:

v      Incrementar gradualmente la edad de jubilación de los derechohabientes      pasando de 65 a 70 años

v      Se quiere implantar una cuota de co-pago contra la entrega de medicamentos

v      Se pretende incrementar las primas para el financiamiento de los diferentes seguros

v      Pretenden lesionar los derechos de los propios trabajadores de las instituciones de salud pública al pretender renegociar las prestaciones en materia de jubilación, sin importarles claro, que son derechos laborales que han costado 60 años de lucha y esfuerzo. Por otro lado, al aumentar la edad de retiro de los trabajadores impacta sus derechos laborales

En el caso del co-pago, contemplan la posibilidad de que el derechohabiente pague una cantidad aproximada de $20 pesos por receta surtida por el IMSS y sólo después de la tercera receta, se suprima el pago al considerarla como la prevalecía de una enfermedad.

Vemos que ha 60 años de la creación del IMSS, la crisis es brutal. Debemos considerar que el 50% de la población mexicana es derechohabiente de la institución. Debemos defender nuestro derecho a la salud, y defender la Seguridad Social con todas las instituciones públicas que aún existen. No podemos permitir ninguna negociación que lesione los derechos ganados de los trabajadores.